Las cinco preguntas

Quien entra en tu portada llega con cinco preguntas en la cabeza, aunque no las formule. Si las cinco se contestan sin esfuerzo, se queda.

1. ¿Qué es esto? A qué te dedicas, dicho en el idioma del cliente y no en el del sector.
2. ¿Es para mí? A quién sirves. Un fisioterapeuta que trabaja sobre todo con deportistas debería decirlo.
3. ¿Dónde estás? En un negocio local esto es decisivo, y se olvida constantemente. La ciudad, arriba y en texto.
4. ¿Puedo fiarme? Reseñas, años, titulaciones, fotos reales del sitio.
5. ¿Qué hago ahora? Un paso siguiente claro: llamar, escribir por WhatsApp o pedir cita.

Si tu portada no contesta alguna de las cinco en la primera pantalla, ahí está el arreglo más rentable que puedes hacerle a tu web hoy.

Qué va arriba del todo

Lo que se ve sin bajar es el único sitio que ve todo el mundo. Ahí caben pocas cosas y deben ser estas tres:

Un titular que diga lo que haces y dónde. «Fisioterapia y suelo pélvico en Murcia» funciona. «Bienvenidos a nuestra web» no dice nada y ocupa el mejor sitio de la página.

Una frase de apoyo. Para quién es, o qué te diferencia, en una línea.

Un botón. El paso siguiente, visible sin bajar y sin competencia alrededor.

Y una foto que sea de tu negocio, no de banco de imágenes. La gente distingue perfectamente una recepción real de una oficina de catálogo, y una de las dos genera confianza.

El error de empezar por tu historia

Es el más común: la portada arranca con «Somos una empresa fundada en 2014 con la ilusión de…». Es un texto escrito desde dentro, y quien lo lee todavía no sabe si has resuelto alguna vez su problema.

Tu trayectoria importa, pero como prueba, no como presentación. Funciona más abajo, cuando el visitante ya sabe qué haces y está valorando si eres de fiar. Ahí los años, el equipo y las titulaciones suman de verdad.

La regla, cruda pero útil: la portada no va de ti, va de lo que le pasa a quien entra.

El orden que funciona

Para un negocio local, este orden da buen resultado casi siempre:

1. Titular con servicio y ciudad, frase de apoyo y botón.
2. Tus servicios, con un enlace a la página de cada uno.
3. Prueba: reseñas reales, fotos del sitio, casos.
4. Quién eres, ahora sí.
5. Precios o horquilla, si puedes darla.
6. Dudas frecuentes, las que te hacen por teléfono.
7. Dónde estás y cómo llegar, con el mapa y el horario.
8. Cierre con el mismo botón del principio.

No es una plantilla sagrada, pero respeta el orden en que la gente decide: primero si le sirves, luego si se fía, y al final cómo te encuentra.

Cuántas llamadas a la acción

Una, repetida. Ese es el resumen. Elige la acción que de verdad quieres que hagan —llamar, escribir por WhatsApp, pedir cita— y ponla arriba, en medio y al final, siempre igual y con el mismo texto.

Poner cinco botones distintos no da más opciones: reparte la atención y genera indecisión. Y en móvil, que es por donde entra la mayoría, el teléfono en un botón grande vale más que cualquier formulario largo.

Del texto del botón: «Pedir cita» o «Llamar ahora» funcionan mejor que «Enviar» o «Más información», porque dicen lo que va a pasar al pulsarlo.

Cómo comprobar si funciona

Hay una prueba que no cuesta nada y detecta casi todos los problemas: enséñale la portada en el móvil a alguien que no conozca tu negocio, cinco segundos, y quítasela. Luego pregúntale a qué te dedicas y dónde estás.

Si no sabe contestar, el problema no es el diseño: es que lo importante no está donde se ve. Repítelo con dos o tres personas y tendrás más información que con cualquier informe.

Después, con el tiempo, Search Console te dirá si la gente que te ve en Google entra o no: eso se mira en el CTR, y lo explicamos en cómo usar Search Console.

Y si prefieres que la montemos nosotros, así trabajamos el diseño web.