Qué es y qué no es

Search Console es el panel donde Google te enseña cómo ve tu web: en qué búsquedas apareces, cuánta gente te pincha, qué páginas ha indexado y cuáles no ha podido. Es gratuita y la propiedad es tuya, no de quien te lleve el marketing.

No confundirla con Google Analytics. La diferencia práctica es dónde está la frontera: Search Console cuenta lo que pasa antes del clic; Analytics, lo que pasa después. Si lo que quieres saber es si el posicionamiento va bien, la buena es Search Console.

Y aquí está el motivo por el que insistimos tanto en que la tengas: es la única fuente que permite contrastar lo que te cuenta cualquier agencia, incluidos nosotros. Un informe bonito en PDF no vale nada si los números no se pueden ver en tu propio panel.

Cómo darte de alta

Entras en search.google.com/search-console con la cuenta de Google del negocio y añades la propiedad. Aquí hay una decisión que conviene no equivocar.

Te ofrece dos formas: dominio o prefijo de URL. Elige dominio. Recoge todas las versiones de tu web de una vez (con www y sin www, con http y con https), y así no acabas con los datos partidos en cuatro paneles distintos. A cambio, la verificación se hace añadiendo un registro TXT en el DNS, que es donde tengas comprado el dominio. Si no sabes hacerlo, es cosa de cinco minutos para quien te lleve el hosting.

Una vez dentro, haz dos cosas y olvídate por unas semanas: envía tu sitemap desde el apartado de sitemaps, y usa la inspección de URLs para pedir la indexación de las páginas que más te importan. Eso le dice a Google que existen y que las mire antes.

Los cuatro datos que importan

La pantalla de rendimiento tiene cuatro casillas arriba. Con entenderlas vas servido.

Impresiones. Cuántas veces has salido en unos resultados de búsqueda, aunque nadie te pinchara. Es la primera señal de vida: si suben, Google te está enseñando. Si están a cero, no es que estés mal posicionado, es que aún no estás en la partida.

Clics. Cuánta gente te ha pinchado. Es lo único que se convierte en clientes, y por eso es lo último que se mueve.

CTR. El porcentaje de los que te ven que acaban pinchando. Sirve para una cosa muy concreta: si una página tiene muchas impresiones y poquísimos clics, el problema no es el posicionamiento, es que tu título y tu descripción no invitan a entrar. Eso se arregla reescribiéndolos, y se nota en días.

Posición media. La más malinterpretada. Es un promedio de todas las búsquedas en las que sales, así que puede empeorar justo cuando las cosas van bien: al empezar a aparecer en búsquedas nuevas y difíciles, el promedio baja aunque no hayas perdido nada. No la mires sola.

Debajo tienes las pestañas de consultas y páginas. Ahí es donde está lo interesante: qué escribe la gente de verdad para llegar a ti, que casi nunca es lo que uno se imagina.

Saber si Google te está indexando

En el apartado de indexación de páginas verás cuántas están indexadas y cuántas no, con el motivo de cada exclusión. Es la comprobación más básica y la que más problemas descubre: una página que Google no ha indexado no existe para nadie, por buena que sea.

Si una página importante aparece como no indexada, la inspección de URLs te dice por qué. Los motivos habituales son de arreglo sencillo: la página es demasiado parecida a otra, no está enlazada desde ninguna parte de la web, o se quedó bloqueada por error.

Ojo con un caso que despista: «Detectada, actualmente sin indexar» no significa que esté mal. Muchas veces significa que Google la conoce pero todavía no ha decidido dedicarle sitio, algo normal en webs jóvenes. Ahí lo que ayuda es enlazarla mejor desde dentro de tu propia web.

Encontrar oportunidades escondidas

Este es el uso que más rentabilidad da y casi nadie hace. Vete a la pestaña de consultas, ordena por impresiones y busca las que tengan muchas impresiones y muy pocos clics.

Cada una de esas filas es gente que te está viendo y decidiendo no entrar. Suele haber dos explicaciones. Si estás en la primera página, el problema es el texto: tu título no responde a lo que buscan. Si estás más abajo, es que rozas la primera página y te falta empujar esa página concreta, no toda la web.

Lo segundo que buscar: consultas que no esperabas. Si la gente llega buscando algo que tú haces pero no tienes explicado en ninguna página, ahí tienes la siguiente página que escribir, y con la certeza de que hay demanda porque los números ya están ahí.

Cada cuánto mirarlo

Menos de lo que te pide el cuerpo. Una vez al mes, comparando los últimos tres meses con los tres anteriores. Los datos tardan un par de días en aparecer y las posiciones fluctúan a diario por motivos que no controlas ni tú ni nadie.

El orden en que verás las cosas, si vas bien, es siempre el mismo: primero suben las impresiones, después aparecen consultas nuevas, luego mejoran las posiciones y al final llegan los clics. Si a los tres meses no crecen ni las impresiones, hay algo mal planteado y toca revisar, no esperar más.

Si prefieres no pelearte con esto, es parte de lo que hacemos en nuestro servicio de posicionamiento: lo configuramos, lo miramos por ti y te contamos lo que significa en castellano. Pero la propiedad se queda a tu nombre, siempre.