El orden importa más que la lista
Casi todo el mundo empieza por donde no debe: escribiendo contenido o comprando enlaces. Para un negocio pequeño el orden correcto es el contrario, de lo más barato y rápido a lo más lento y caro.
1. Tu ficha de Google. Gratis, la haces tú y es lo que más resultados da. Si solo vas a hacer una cosa, que sea esta.
2. Que la web diga lo que hace falta. Qué vendes, dónde estás, cuándo abres, cuánto cuesta y cómo contactar. Suena básico y falta en la mitad de las webs.
3. Reseñas. Pedirlas de forma sistemática a clientes reales.
4. Una página por servicio importante. No metas todo en una sola página.
5. Y solo entonces, contenido y enlaces. Lo lento y lo caro, cuando lo anterior ya está.
Empieza por la ficha, en serio
Para un negocio que atiende a clientes de su zona, la ficha de Google decide más que la web. Es gratis, la puedes hacer tú en una tarde y no requiere ningún conocimiento técnico.
Lo mínimo: reclamar la ficha, elegir bien la categoría, rellenar todos los servicios, poner horario real, subir fotos propias y añadir el enlace a tu web.
Después, pedir reseñas. Ese par de cosas ya te ponen por delante de la mayoría de tus competidores de barrio, que las tienen a medias.
Lo explicamos en detalle en cómo aparecer el primero en Google Maps.
Lo mínimo que tiene que tener tu web
Un título distinto en cada página, que diga qué es esa página y dónde estás. Es el texto azul que sale en Google, y muchas webs lo tienen igual en todas.
El teléfono como enlace, no como texto. Que se pueda pulsar desde el móvil.
La dirección y el horario visibles, en texto y no dentro de una imagen.
Que cargue rápido en móvil. Si tarda más de tres segundos, pierdes gente antes de que vea nada.
Una página por servicio importante. Si haces cuatro cosas distintas, cuatro páginas. Una sola página que lo mezcla todo no posiciona para ninguna.
Qué puedes hacer tú sin gastar nada
Reclamar y completar la ficha de Google. Pedir reseñas a clientes satisfechos. Responder a todas las reseñas. Dar de alta el negocio en los directorios locales serios de tu zona. Revisar que tu nombre, dirección y teléfono sean idénticos en todos los sitios donde apareces.
Nada de eso cuesta dinero, y en conjunto vale más que muchos servicios de pago.
Lo que sí conviene delegar es la parte técnica de la web, porque es donde se atasca casi todo el mundo y donde un error pequeño bloquea todo lo demás.
Lo que puedes ignorar por ahora
La densidad de palabras clave. Las metaetiquetas de keywords, que Google no usa desde hace años. Las herramientas de pago caras. Los informes de cien páginas. Y desde luego, comprar enlaces.
Cuando tengas lo básico funcionando y estés recibiendo contactos, entonces tiene sentido mirar lo demás. Antes, no.
Cómo saber por qué búsquedas competir
Este es el paso que más se salta y el que más determina el resultado. Elegir mal las búsquedas objetivo es trabajar meses para nada.
Escucha a tus clientes. Las palabras que usan al llamarte o al entrar por la puerta son las que escriben en Google. Si te dicen «me duele la espalda al levantarme», esa es la búsqueda, no «terapia manual ortopédica».
Mira las sugerencias de Google. Empieza a escribir tu servicio en el buscador y fíjate en lo que autocompleta. Eso son búsquedas reales de gente real, y es gratis.
Baja al detalle. Un negocio nuevo no gana «dentista» ni «dentista Madrid». Sí puede ganar «dentista urgencias sábado» en su barrio. Cuanto más específica es la búsqueda, menos competencia y más intención de contratar tiene quien la hace.
Prioriza por intención, no por volumen. Cien personas buscando «precio implante dental» valen más que mil buscando «qué es un implante». Las primeras están decidiendo; las segundas están leyendo.
Revisa qué sale ya. Busca en Google lo que crees que deberías posicionar. Si los diez primeros resultados son grandes portales y comparadores, cambia de objetivo: esa batalla no la vas a ganar.