Qué pesa de verdad
Google se apoya en tres factores para decidir qué negocios muestra en el mapa, y conviene entender cuál puedes controlar.
Proximidad. A qué distancia estás de quien busca. No lo controlas, y es el que más pesa. Por eso «el primero en Google Maps» no existe como posición fija: cambia según dónde esté el usuario.
Relevancia. Cuánto encaja tu ficha con lo que se busca. Esto sí lo controlas: la categoría, los servicios que declaras, la descripción y lo que dice tu web.
Notoriedad. Reseñas, menciones y actividad. También lo controlas, aunque de forma indirecta.
La conclusión práctica: como no puedes mover tu local, tu margen está en relevancia y notoriedad. Ahí es donde casi nadie trabaja, y por eso ahí está la oportunidad.
Configurar la ficha bien
La categoría principal es la decisión más importante. Es un solo campo y determina para qué búsquedas puedes aparecer. Elige la que describa exactamente lo que haces, no la más amplia.
Añade las categorías secundarias que apliquen de verdad. No las metas todas: una categoría que no corresponde confunde a Google y atrae consultas que no te sirven.
Servicios detallados. Cada servicio que añades es una posibilidad más de aparecer. Es tedioso y casi nadie lo rellena entero.
Horario real, incluidos los especiales. Un horario desactualizado en festivos genera malas experiencias y malas reseñas.
Fotos propias, no de banco. Del local, del equipo y del trabajo. Las fotos genéricas se notan y no aportan confianza.
Zona de servicio. Si te desplazas al cliente, decláralo. Si tienes local visitable, pon la dirección visible.
Reseñas: lo que más se descuida
Las reseñas influyen mucho y casi ningún negocio las pide de forma sistemática. No hace falta ser pesado: basta con pedirlas en el momento adecuado, que es justo cuando el cliente está satisfecho y todavía está contigo.
Google permite generar un enlace directo a tu formulario de reseña. Tenerlo a mano, en el móvil o en un cartelito con QR, multiplica las que consigues.
Responde a todas, también a las malas. Una respuesta serena a una crítica transmite más confianza que veinte reseñas de cinco estrellas sin contestar.
No compres reseñas. Ni las pidas a familiares que no han sido clientes. Google detecta los patrones y la sanción va contra la ficha, que es tu activo más valioso.
Errores que acaban en suspensión
Inventarse una dirección. Usar la de un coworking donde no trabajas, o la de un familiar en otra ciudad, es motivo directo de suspensión.
Meter palabras clave en el nombre. «Clínica Dental Madrid Centro Implantes» no es el nombre de tu negocio. Va contra las normas y es de las infracciones que más se detectan.
Crear varias fichas para la misma ubicación. Una ficha por local físico. Las duplicadas se suspenden.
La suspensión de una ficha con años de reseñas es de los golpes más duros que puede recibir un negocio local, y recuperarla es lento. No merece la pena el atajo.
La web tiene que acompañar
Google cruza lo que dice tu ficha con lo que dice tu web. Si el teléfono no coincide, o la web no menciona tu ciudad ni una vez, la señal se debilita.
Lo mínimo: nombre, dirección y teléfono idénticos en los dos sitios, visibles en la web (no solo en una imagen), y los datos estructurados que se lo dejan explícito al buscador. Eso es parte de lo que hacemos en el trabajo de SEO local.
Mantener la ficha viva
Una ficha que se configura y se abandona pierde fuelle. Google valora la actividad, y además una ficha con movimiento transmite a quien la ve que el negocio está abierto y atento.
Publicaciones. Google permite publicar novedades, ofertas o avisos desde la propia ficha. Una al mes es suficiente para mantenerla activa. Sirven las noticias reales del negocio: un servicio nuevo, un cambio de horario, una temporada concreta.
Preguntas y respuestas. Cualquiera puede preguntar en tu ficha, y cualquiera puede responder, incluido alguien que no tiene ni idea de tu negocio. Conviene revisarlo y contestar tú. También puedes adelantarte y publicar las preguntas frecuentes tú mismo.
Fotos nuevas de vez en cuando. No hace falta una sesión profesional cada mes, pero una ficha cuya última foto es de hace tres años da mala impresión.
Horarios especiales. Festivos, vacaciones, cierres por obras. Es de lo que más malas reseñas genera cuando falla: alguien se planta en tu puerta y está cerrado.
Nada de esto lleva más de media hora al mes, y marca la diferencia entre una ficha que compite y una que existe.